Noti-Directiva Febrero 2020

Noti-Directiva Febrero 2020

NOTI-DIRECTIVO FEBRERO

En esta edición de la Noti-Directiva me gustaría tomarme unos minutos para referirme a otro de los pilares que conforman nuestro plan estratégico y que constituye, además, uno de los seis focos de mejoramiento que hemos detectado, al igual que un factor determinante en cualquier institución educativa; me refiero a la comunidad escolar y su cultura.

Cultura, ethos, entorno, ambiente… ¿qué significado tienen estas palabras para nuestra institución? En términos generales, la cultura de una institución educativa está compuesta por las influencias y actitudes subyacentes dentro de la misma, las cuales se fundamentan, a su vez, en las normas, tradiciones y creencias del equipo de trabajo, los estudiantes, padres de familia y demás miembros de la comunidad.

¿Qué tan importante es la cultura de una institución educativa? La respuesta más concisa es que la cultura de una institución educativa puede afectar de manera positiva o negativa TODO lo que sucede en la institución. Esta afectación va mucho más allá de cómo se sienten los estudiantes o de cómo se desempeñan; de hecho, se extiende a la comunidad en su totalidad y se refleja en cómo decidimos interactuar y comportarnos los unos con los otros.

Es de suma importancia que continuemos construyendo sobre la tradición arraigada de cultura institucional que nos ha caracterizado. Esto requiere de una dedicación y compromiso férreo que visibilice nuestra intención de ser proactivos. El fomentar una cultura institucional positiva no puede limitarse al simple hecho de completar actividades de una lista; debe traducirse, en cambio, en un clima y entorno saludables perceptibles en todo el colegio. ¿Cómo podemos seguir mejorando?

Vivir y respirar nuestra misión y visión institucional

Nuestra comunidad educativa tiene una misión/visión institucional única que corresponde a las creencias, valores y metas de la comunidad de aprendizaje.  No es suficiente que esta misión repose en un anaquel o en las placas clavadas en las paredes del Colegio. Por ende, la abordamos y exploramos con regularidad, buscando involucrar a todos los estamentos de la institución en el proceso. Lo anterior requiere que tengamos conversaciones profundas, y en ocasiones complejas, acerca de dónde estamos como institución y hacia dónde necesitamos dirigirnos. Cuando la misión y la visión de un colegio están cimentadas y permean sus prácticas, y cuando los estudiantes, docentes y otros miembros de la comunidad se mantienen fieles a dicha misión compartida, podemos confiar que permaneceremos unidos por un objetivo en común fundamentado en nuestra intención compartida de alcanzar el éxito juntos.

Incluir el aprendizaje socio emocional

Aunque las distintas áreas del conocimiento son importantes en la educación de un niño, sería absurdo pensar que éstas constituyen el único componente de su proceso de aprendizaje. El salón de clase se ha convertido en un lugar que sirve como medio para potenciar el crecimiento integral u holístico del estudiante – mente, cuerpo Y corazón. Cuando los colegios incluyen el aprendizaje socio- emocional dentro de sus aulas y su currículo, los estudiantes y docentes aprenden a ser conscientes y a gestionar sus emociones, desafíos, preocupaciones y traumas, dándole así espacio al aprendizaje de diferentes saberes académicos. Lo anterior abre la puerta, además, a la posibilidad de enseñarles a nuestros estudiantes las competencias blandas claves para ser exitosos después de la etapa escolar.

Promover una cultura de resiliencia

Uno de los factores que puede destruir vertiginosamente la cultura institucional es la falta de tolerancia a la frustración o la tendencia a rendirse porque algo es muy difícil. Es sencillo para las personas ser negativas cuando las cosas se tornan complicadas o cuando se han tomado decisiones impopulares; no obstante, es necesario demostrar resiliencia y adoptar una actitud optimista de cara a los desafíos. Cuando nuestros estudiantes, docentes o padres enfrentan una dificultad o una pérdida, no sólo queremos que la superen sino, más importante aún, que sean proactivos al afrontarla.

Reconocer las cosas increíbles que están sucediendo en nuestra comunidad

He trabajado en diferentes colegios por más de 23 años y nunca deja de sorprenderme que a pesar de las cosas increíbles que suceden a diario, tendemos a enfocarnos en lo negativo. Es tiempo de cambiar nuestro paradigma y enfocarnos en lo positivo. Necesitamos reconocer a los docentes que hacen cosas especiales o aquellos que dan siempre más de lo que se requiere. Necesitamos resaltar las cosas maravillosas que nuestros estudiantes hacen todos los días e implementar intervenciones positivas en lugar de enfocarnos en consecuencias punitivas para su mal comportamiento. A medida que optimizamos nuestras políticas y procesos, siento que necesitamos cambiar el enfoque de nuestra cultura institucional, apartándonos de los castigos por incumplimientos y concentrándonos, en su lugar, en el reconocimiento al buen comportamiento y los objetivos cumplidos. Lo anterior es igual de importante para nuestros docentes y padres de familia. Nuestra meta es mejorar y para hacerlo es más sencillo trabajar sobre las cosas que estamos haciendo bien, en lugar de detenernos en aquellas que se perciben como incorrectas.

Cada palabra y cada acción cuenta, mejor entonces que sea positiva

Mi madre solía decirme, “Si no puedes decir algo amable, mejor no digas nada.” Este es en realidad la única regla esencial al construir una cultura institucional positiva. La negatividad es contagiosa y permea fácilmente la cultura de una institución educativa, afectando, como es de esperarse, las interacciones entre sus miembros. No se equivoquen- Los estudiantes miran a los líderes de su colegio, docentes y padres de familia como modelos de empatía, bondad y madurez. Esta es una responsabilidad enorme que tenemos como adultos; por ende, es nuestra obligación ser los modelos a seguir que necesitan nuestros niños.

Nuestra comunidad es especial, no hay duda de ello. Esto es algo que se siente al caminar por el campus y conversar con todos los estamentos que integran nuestra institución. En más de una ocasión, los visitantes me han dicho que “sienten” nuestro sentido de comunidad cuando visitan nuestras instalaciones. Esto es algo que debemos atesorar y preservar haciendo nuestro mejor esfuerzo. Debemos continuar trabajando pacientemente en la construcción de un clima institucional que promueva las acciones positivas y que fomente los valores granadinos de los que estamos tan orgullosos.

1 comentario

  • Que buen mensaje, siempre he pensado lo mismo, debemos fijarnos en lo positivo, se generaran cambios de verdad. La gratitud y el reconocimiento generan acciones positivas, pero si premiamos el mal comportamiento lo que se logra es que el de buen comportamiento cambie hacia lo negativo. Los docentes deben tener todo nuestro apoyo y el colegio debe generarles un ambiente donde esten tranquilos para tomar las decisiones que necesite.

    Adriana Alméciga Reply

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